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La experimentación animal ha sugerido que
el mecanismo de intercambio sodio-hidrógeno puede contribuir
al daño celular miocárdico causado por la isquemia
y la reperfusión y que la inhibición de este mecanismo
puede salvar miocardio y preservar la función VI.
La experimentación animal ha sugerido que
el mecanismo de intercambio sodio-hidrógeno puede contribuir
al daño celular miocárdico causado por la isquemia
y la reperfusión y que la inhibición de este mecanismo
puede salvar miocardio y preservar la función VI.
En el estudio GUARDIAN solo los pacientes programados
para cirugía de revascularización coronaria que recibieron
las dosis mas altas de cariporide se beneficiaron de este tratamiento,
mientras que los pacientes con angina inestable e infarto no Q no
obtuvieron ningun beneficio.
En el estudio ESCAMI, los pacientes con infarto
agudo fueron asignados de forma aleatoria a eniporide o placebo,
antes de ser sometidos a terapia trombolítica o a intervención
coronaria percutánea. El end point primario era la reducción
del tamaño del infarto medido por la liberación enzimática.
El eniporide no redujo de forma significativa el tamaño del
infarto ni ninguno de los end points clínicos (muerte, reinfarto,
ICC y arritmias potencialmente letales).
Los autores concluyen que es probable que el beneficio
de estos agentes solo se manifieste cuando se administran antes
de producirse la isquemia, como ocurre en pacientes que van a ser
sometidos a cirugía coronaria o con angina estable.
Fuente: XXIII
Congress of the European Society of Cardiology.
Última revisión Noviembre 2001.
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